El desvan de las musas dormidas

«En la primera casa que recuerdo había una estantería con libros colgando de la pared de la escalera que subía a la sala, y había un corredor de barandas torneadas con geranios floridos, y también unas cortinas oscuras que sepraban, en la planta baja, la cocina del cuarto trastero»

El desván de las musas dormidas (2025) de Fulgencio Arguelles

Fulgencio Arguelles (1955, Uriés, Aller, Asturias) es psicólogo, aunque desde hace tiempo se dedica a escribir relatos y novelas. Tras vivir en Madrid, desde 1997 vive en Cenera, cerca de Mieres. Entre sus novelas destacan Letanías de lluvia (Premio Azorín 1992), Los clamores de la tierra, Recuerdos de algún vivir, y El palacio azul de los ingenieros belgas (Premio café Gijón 2003) que ya he referenciado en este blog en septiembre de 2016. También ha publicado relatos y teatro, así como columnas en prensa escrita.

El desván de las musas dormidas es un precioso relato, contado en primera persona, de la infancia de un niño de las cuencas mineras asturianas durante los años de la postguerra. Lleno de muchas historias, describe la vida en un pueblo de mineros. La figura de su padre, un hombre muy culto pero fracasado, sirve de eje al relato. Alrededor van apareciendo los niños, sus amigos, y el entorno físico y social de la aldea, con un montón de anécdotas, entre la memoria y la imaginación, toddo contado con agilidad y frescura, pero con un gran trasfondo de nostalgia y tristeza. Un libro precioso, tal vez muy asturiano, es un canto a nuestra memoria colectiva: «la memoria habita en el universo de la fantasía, porque necesita las herramientas de la imaginación para enfrentarse al paso arrollador del tiempo»

Acantilado


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