Padres e hijos

«¿Qué, Piotr, no se ve nada todavía? – preguntaba, el 20 de mayo de 1859, un señor de unos cuarenta años, saliendo sin sombrero a la puerta de la posada, en el camino… Llevaba un abrigo corto, cubierto de polvo, y pantalones a cuadros. La pregunta iba dirigida a su criado, un joven carrilludo, con vello blanquecino en la barbilla y ojillos mates»

«El nihilista es un hombre que no se doblega ante ninguna autoridad, que no acepta ningún principio como artículo de fe, por grande que sea el respeto que se da a ese principio»

Padres e hijos (Otsí i dieti) (1854) de Iván S Turguéniev.

Ivan S Turguéniev (1818-1883) es uno de los escritores rusos más importantes del siglo XIX y, posiblemente, de toda la historia de la literatura de su país. Pertenece al llamado realismo ruso y es una figura indiscutible de la novela moderna occidental. Además de Padres e hijos, entre sus obras destacan Relatos de un cazador, Rudín o Primer amor. A Turguéniev lo conocí (me da vergüenza reconocerlo) a través de las páginas de Los europeos de Orlando Figues (ver su entrada en este blog), donde se cuenta la historia de Louis Viardot, su mujer Paulina García y de Iván Turguéniev, trio de intelectuales que protagonizaron, de alguna manera, los cambios de la cultura del siglo XIX en Europa.

Padres e hijos nos cuenta una historia preciosa de salto generacional, entre Arkadi y su padre Nikolai, aristócrata ruso venido a menos, cuando aquel vuelve a casa al terminar sus estudios acompañado de un amigo (Bazárov), ejemplo de nihilismo y de insatisfacción. En la casa vive también Pavel, hermano de Nikolai y militar retirado, que discute con Bazárov sobre su filosofía vital. Novela corta y muy entretenida, que dibuja el choque entre dos generaciones, que no se diferencia mucho de lo que se podría escribir hoy sobre el tema.

Editorial RIALP. Traducción de Victor Andresco


Deja un comentario