«Un espléndido día de junio del año 455, justo cuando, en la hora tercia, en el circo Máximo de Roma había terminado el sangriento combate de dos gigantescos hérulos contra una piara de jabalíes hircanos, una creciente agitación se apoderó gradualmente de los miles de espectadores».
El candelabro enterrado, de Stefan Zweig.
Una de las muchas maravillas que nos dejó escritas Stefan Zweig (Viena 1881-Petrópolis 1942). Corta, precisa y apasionante.
Editorial Acantilado (2007). Traducción de Joan Fontcuberta.
